En una categoría en la que el miedo a perder, sobre todo en los duelos entre los equipos de la zona baja, y el juego encorsetado suele predominar, CD Lugo y Mirandés fueron la excepción y brindaron a los aficionados un encuentro abierto, con rachas de buen juego, y abundantes ocasiones de gol. La fortuna sonrió finalmente a los albivermellos, que en un choque de ida y vuelta estuvieron más acertados en el remate que los castellanos.
Los de Albés salieron dominantes al terreno de juego ante un contrario que no renunciaba a la pelea, pero que no inquietaba el marco rival, fruto de ello llegaban dos ocasiones muy claras al contragolpe, primero por parte de Ricard, que sigue en un estado de forma impresionante, que estrelló el balón en la cepa del poste y luego Carrillo, que envió el balón a centímetros del poste en un mano a mano con Raúl Lizoain. El pichichi del cuadro gallego con siete tantos sigue sin marcar en casa, aunque su rendimiento y aportación son altísimas.
La situación cambió por completo cuando tuvo que retirarse de nuevo el central del cuadro lucense Álex Pérez cuando no se había cumplido la media hora de juego. El equipo dudó en recuperar el orden y los pupilos de Lolo Escobar aprovecharon la tesitura para hacerse con las riendas y llegar en varias ocasiones a la portería rival, pero se encontraron con un acertado Whalley, que con varias paradas de mérito, la mejor en una falta ejecutada por Riquelme, sostuvo a su equipo en su peor momento.
Los locales pedían con ansia el descanso para modificar el tempo del partido, pero la fortuna quiso que en una buena acción de ataque Juanpe acertara con el gol y mandara a su equipo con ventaja a los vestuarios.
En la reanudación los visitantes salieron con más ambición, pero cuando apenas habían tenido tiempo de desplegar su estrategia golpearon de nuevo los lucenses en un doble remate de Chris Ramos primero con el pie que detuvo el guardameta y posteriormente con la cabeza ante el que ya no pudo hacer nada Lizoain.
El dos a cero parecía sentenciar el compromiso, sobre todo ante la incapacidad de los visitantes por generar peligro, por lo que el partido parecía sentenciado. Con esa dinámica solo una genialidad podía cambiar las cosas y para ello era previsible que apareciera un jugador diferente como Hassan, que en una acción individual en la que fue sorteando a todos los contrarios que intentaron robarle el balón remató desde el borde del área para lograr un gran gol y devolver la ilusión a un equipo que esta temporada está siendo de los más peligrosos en los instantes finales de los encuentros. Los últimos intentos de los foráneos, ya con toda la artillería, incluido el ex albivermello Álex López, sobre el terreno de juego resultaron infructuosos ante un rival que en esta ocasión no ofreció facilidades atrás y sumó tres puntos que le otorgan una gran tranquilidad para futuros compromisos.
En resumen, partido divertido en el que el intercambio de golpes se decantó para los gallegos, más contundentes en esta cita que los castellanos.
@XPenoucos
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