Una de las leyes no escritas del fútbol dice que en un partido entre dos equipos de similar nivel deportivo, el encuentro se lo lleva normalmente el rival más necesitado. El cumplimiento de esta ley se eleva considerablemente cuando uno de los equipos ya tiene las tareas de la competición totalmente realizadas y el otro se juega mucho, mucho, mucho, muchísimo. La probabilidad llega hasta el 99,9% cuando entre las aficiones y los clubs existe históricamente un sentimiento de simpatía y entendimiento que muchas veces va más allá del fútbol.
En estas circunstancias nos encontrábamos ante el encuentro Osasuna- Alavés del domingo. Solamente faltaba una última premisa, sin duda la más fácil, para que la victoria del Alavés se plasmara en el marcador: es importante que la necesidad del equipo que se la juega se vea reflejada en la actitud del equipo desde el pitido inicial. Y sorprendentemente, allí no compareció el equipo vitoriano.
Osasuna sí pareció entrar en el juego al inicio. Salió más tranquilo y combinativo que otras veces, como diciendo, venga, noquéame si puedes, pero no encontró un rival enfrente. Personalmente no me podía creer lo que veía y más cuando retronaban en El Sadar los cánticos de la ejemplar afición alavesista. Vaya desde aquí un gran abrazo y mi admiración hacia ella. Pero en el verde el equipo estaba timorato, conformista y desmotivado. Tanto cambio de entrenador ha dejado a unos formidables jugadores perdidos. Visto el asunto, Osasuna, que es todo lo contrario, ejemplo de cordura, continuidad y trabajo bien hecho, solamente tuvo que apretar un poco el acelerador para ser muy superior en la primera parte, llegando incluso a fallar un penalti.
La segunda parte estuvo más abierta, pero con el 0 a 0 y pasando los minutos apareció otra carencia inesperada (al menos para mí) en el Alavés: una innegable debilidad física. Llegó Osasuna muchísimo más fuerte al final. Marcar en el 92 acumulando seis jugadores en área contraria en una jugada no es casualidad, ni mala suerte encajar tan tarde. Es sencillamente otra ley del fútbol no escrita: el mal trabajo se paga, el buen trabajo se recompensa.
Hará bien el Alavés en empezar a planificar la próxima temporada en segunda. Ahora mismo ningún equipo con los que compite por la salvación transmite su debilidad, y la liga ya se acaba. Respecto a Osasuna, 41 puntazos a principios de abril y los dos partidos siguientes contra el Valencia de Bordalás y el Real Madrid. Quien no se divierta de aquí en adelante será porque no quiere hacerlo.
Firmado: @Tomasonavarro

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