Hoy hemos visto un partido en el que un equipo se ha dejado la vida, y el otro se ha tomado como un entrenamiento.
Esto pudo intuirse con el once inicial de Emery, que introdujo hasta 8 cambios. Tan solo mantuvo a Pau, Parejo (que nunca descansa), y Samu. Quizás, el partido de vuelta de semifinales pesaba más en la cabeza de Emery.
La primera parte acabó con más de un 70% de posesión para el Villarreal. Eso sí, con un ritmo inexistente. El Alavés no presionó, y ni Parejo ni Trigueros (que últimamente está a un nivel pésimo) le dieron velocidad al juego. Lo que se tradujo en muchos pases cortos horizontales que no superaron ninguna línea rival.
Los únicos que parecían no ir andando fueron Samu (el cual fue el mejor del partido, y además marcó el gol del Villarreal), y Pedraza (que recorrió la banda izquierda continuamente, y por lo menos, le dificultó el partido a Ximo Navarro).
El Alavés marcó en su primera llegada. A la salida de un córner, y tras una peinada de Joselu en el primer palo que dejaba totalmente solo a Laguardia para empujarla.
El segundo gol no tardaría mucho en llegar, tras una jugada donde la defensa amarilla se iba a dormir, y Escalante, totalmente solo, iba a lograr el segundo.
La segunda parte iba a empezar con el gol de Samu tras un error de Pacheco. Aumentó el ritmo, el centro del campo de ambos equipos brilló por su ausencia. El partido se convirtió en un "correcalles" donde Alcacer, que salió desde el banquillo, tuvo dos muy claras que sacó Pacheco. Y en la otra portería, Foyth, también saliendo desde el banquillo, salvó un gol en la línea.
El partido no estuvo cargado de intensidad ni de ritmo. El Villarreal estuvo pensando en el partido del martes contra el Liverpool, y el Alavés aprovechó para quedarse a 6 de la salvación.
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