El F.C. Barcelona gana y convence. El conjunto de Xavi cuajó una gran actuación de principio a fin, donde doblegó a los chicos de Pacheta sin dificultad aparente.
Cuando Laporta, apoyado por las palancas, decidió romper el mercado y renovar al Barça en un solo mercado, fue para que se dieran partidos como los de ayer; el Barcelona añoraba ganar con puño de hierro, con autoridad, sin un juego brillante, pero con un poder que atemoriza. Lewandowski es todo eso: ganar por rutina. Y ter Stegen, que parece que vuelve, es más de lo mismo. Con estos dos, Xavi ya tiene lo más preciado del fútbol: las áreas.
Debutó Koundé y lo hizo tanto en el lateral como en el central. No hace falta ser el más listo de la clase para saber que Koundé va a ser muy importante en la zaga culé, porque básicamente es el mejor jugador que hay, a excepción de Piqué. El partido de los 4 de atrás fue serio, ya sin la vieja guardia. El medio del campo, el conocido por todos, formado por Busquets, Pedri y Gavi, estuvo bien, que no excelso. Y la delantera sí que jugó un partido de notable alto, algo que no será noticia porque la competencia es altísima. Al Barcelona le gustaría que casi todos los partidos que le restan sean como el de ayer.
El mejor elogio que podrá recibir Xavi en los próximos meses es que su equipo gana por castigo. Primero tienen que ganar porque son mejores y luego porque también juega mejor, porque la inversión así lo requiere. El Barcelona necesita alegrías.
Lewandowski, por partida doble, Pedri y Sergi Roberto fueron los encargados de ejecutar al Valladolid, que mostró pocos aspectos positivos.
El Barça promete.
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