La noche del tres de noviembre estaba llamada a ser histórica para la Real. Después de una fase de grupos impoluta donde ganaron todos los partidos ante United, Sheriff y Omonia, los de Manchester querrían devolver el golpe a la Real dejándola segunda de grupo. Para ello, solo les valía ganar por más de un gol, ya que la Real tiene un mejor balance de goles y en Manchester los de Imanol ganaron por 0-1.
El ambiente era de gran noche europea, el azul y el blanco teñían una Donosti que no dejaría nunca solo a su equipo. El rojo tampoco paso desapercibido, pues miles de aficionados del United viajaron a Anoeta, con entrada o sin ella, para acompañar a su equipo en el partido más importante de esta fase de grupos.
Imanol dejó claro en rueda de prensa que no iban a salir a encerrarse y que querían meter goles e imponer su ley. Y para ello, el de Orio sacó un 11 calcado al del último partido en liga, un 11 mermado por las numerosas e importantes lesiones del equipo Txuri Urdin: Bajo palos, Remiro, en la línea defensiva como laterales estarían Diego Rico y Andoni Gorosabel. Como centrales, Le Normand y Pacheco defenderían el área realista. En el rombo del centro del campo, Zubimendi como pivote, interiores para Brais Méndez y Mikel Merino, y en la media punta, haciendo de David Silva, un jovencísimo Pablo Marín. Y arriba, como no puede ser de otra forma, la doble punta de ataque la formarían Alexander Sørloth y Carlos Fernández.
Los diablos rojos intentarían pintar Anoeta de rojo con el siguiente 11: De Gea en portería. Shaw y Dalot como laterales. Línea de centrales para Lisandro Martínez y Lindelof. En el doble pivote defensivo estarían Eriksen y Casemiro para, más arriba, que Garnacho, van de Beek y Bruno Fernandes, y arriba, el hombre gol volvía a Anoeta mucho tiempo después, volvía a Donostia Cristiano Ronaldo.
Bajo los focos de una imponente Anoeta pitaba el colegiado dando inicio al último partido de la fase de grupos para vascos e ingleses.
La Real no tardó en demostrar que no iba a regalar nada en el partido. Con una presión alta y un dominio del esférico aplastante sometieron al United buena parte del primer tiempo.
Pablo Marín, pese a venir del equipo "C" del conjunto donostiarra, demostró sus cualidades y el porqué Imanol está confiando tanto en él. Este, junto a un gran Merino y un como siempre sobresaliente Zubimendi monopolizarían en centro del campo. A Brais le costó un poco más entrar en el juego, pero cuando tuvo que ayudar, ya fuera en la posesión o en la presión, lo hizo a la perfección y con la calidad a la que nos tiene acostumbrados el de Mos
En el United, un jugador que debería ser diferencial y una referencia, estuvo muy desaparecido. No hablo de otro, sino de Bruno Ferndandes. El portugués, que se encontraba un poco fuera de posición, fue tapado por el buen hacer de la Real y el planteamiento táctico de Ten Hag.
Pero como era de prever, en esta clase de partidos un desajuste o un pequeño error se paga con gol. Y en el minuto 17, a pase de Cristiano, Alejandro Garnacho después de una buena carrera, batiría a Remiro para poner el 0-1 en el luminoso.
El gol llegaba como un jarro de agua fría. La Real, que había dominado de cabo a rabo al United, veía como peligraba la primera plaza solo con el primer disparo de los “red devils”
Pese al gol, los de Imanol no dejaron de imponer su forma de jugar, tocando y tocando, sin rifar el balón y adelantando mucho las líneas, buscaban igualar el marcador. Aunque, como era de esperar, el ritmo bajó, y el Manchester United se empezó a sentir más cómodo, aunque no generó apenas peligro a la portería de Remiro.
El primer tiempo acabaría con una doble ocasión clarísima de la Real. Un gran disparo de Gorosabel lo pararía De Gea, este, lo haría dejando muerto el balón, y un atento Pablo Marín intentaría mandar el balón al fondo de la red. El de Logroño, se toparía una vez más con un David De Gea que se hizo enorme para defender su portería mandando el balón a córner.
La segunda parte seguiría la misma dinámica que la primera, los de Imanol, seguían presionando y poniendo en apuros a un United que se salvó de varias ocasiones.
La Real, empezaría a realizar sus cambios, el primero, fue la marcha de Pablo Marín para que entrase Robert Navarro. Pablo se fue ovacionado de Anoeta tras un partido muy bueno del canterano. Los cambios serían un gran reflejo de lo que es la Real Sociedad, un equipo que confía plenamente en su cantera. Los de Imanol acabarían con 8 canteranos en el 11 contra todo un Manchester United.
Los donostiarras consiguieron que no pasasen demasiadas cosas en la segunda mitad, y las que pasaron, lo fueron demasiado peligrosas para un Remiro que tuvo un partido muy tranquilo, pues el United acabaría con un único disparo a puerta, el gol de Garnacho.
A medida que el tiempo se iba acabando, la Real iría bajando líneas y poniendo un carácter más defensivo, pero no sufrió para aguantar el 0-1, pese a que los últimos 5 minutos de descuento, el United, intentó colar balones al área realista varias veces. Para que Cristiano Ronaldo y aunque suene surrealista, Harry Maguire como puntas rematasen algún balón.
El partido acabó, y la Real, pese a perder, celebró el pase como primera de grupo a los octavos de la Europa League.
Este pase a octavos, no lo conseguía la Real desde hacía 20 años. Además de ahorrarse una ronda de dieciseisavos previa contra un caído de la Champions League, la Real se embolsa unos dos millones de euros.
Con bajas importantísimas como Oyarzabal, David Silva, Sadiq, Kubo, Aihen... La Real, tirando de cantera, queda primera en uno de los grupos más exigentes de toda la Europa League.
La Real se enfrenta el próximo domingo al Valencia, un encuentro que puede complicarse para los donostiarras a causa de la gran cantidad de lesiones y de carga de partidos que acumulan.
Redactor: Bosco Vilaplana (@Boskito4)
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