La última jornada del año enfrentaba esta tarde en el estadio A Banca Balaidos al Real Club Celta y al Sevilla en un partido con suspense debido al tremendo temporal que azotó esta semana Vigo. Finalmente el partido se disputó sin problemas, el césped en perfecto estado y un viento ligeramente fuerte que no afectó en gran medida en el juego.
La primera parte del encuentro fue muy pareja, un Sevilla con defensa de 3 queriéndose hacer fuerte en defensa debido al gran número de bajas y un Celta que igualaba el esquema y buscaba mantener la posesión. Los primeros minutos transcurrieron muy igualados, sin apenas acercamientos para ninguno de los dos equipos. Los locales apretaron alentados por su gente y contarían con numerosas ocasiones, asedio a la portería hispalense y dos jugadas polémicas, un posible penalti por mano de Rafa Mir y una posible segunda amarilla a Carmona que dejaría a los visitantes en inferioridad.
Sin embargo, no sería hasta llegado el ecuador de la primera parte cuando, con un magnífico pase de Iago Aspas, que dejaba solo a Gabri Veiga delante del portero sevillista y este definía con una exquisita vaselina para adelantar a los locales y llegar al descanso con ventaja.
La segunda parte comenzaría con dominio de los visitantes, un Sevilla apoderado del mediocampo que tenía la posesión de balón y se acercaba al área rival pero sin crear grandes ocasiones de peligro. El Celta intentaba salir, pero la presión alta y lo poco que les duraba la pelota, hacía que no lograsen salir de su propio campo. No obstante, en una jugada aislada, con un balón a la espalda de Kike Salas que gana Larsen, el Celta contaría con una ocasión para poner el 2-0 en el marcador, pero una gran mano de Bono mantendría el resultado. Poco después, un córner rematado por el propio Kike Salas en el primer palo, pondría el 1-1 definitivo.
Tras el empate, el Celta volvió a dominar el encuentro, la entrada de Luca de la Torre y Carles Pérez aportó dinamismo y frescura a los locales, pero seguían sin llegar ocasiones excesivamente peligrosas. Pasado el minuto 85, una contra de Iago Aspas cortada por Carmona, provocaría la expulsión del canterano sevillista. Los últimos minutos serían un bombardeo constante al área sevillista con centros y balones al área que no encontrarían rematador claro.
Finalmente, el marcador no se movería más y se acabaría el encuentro con un mal sabor de boca para ambos conjuntos, un Sevilla que sigue en descenso tras 15 jornadas y un Celta que no pudo aprovechar la superioridad para llevarse los 3 puntos.

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